Roberto Rosario Márquez
Al magistrado con cariño…
Conociendo tus excelsas condiciones políticas y el dominio que tienes de la coyuntura, y de la dialéctica política, no puedo atribuir a ligereza ni ignorancia, la simpleza con que te despachas para abordar un texto que ha escrito Carlos Amarante Baret, tomando la arteria aorta como instrumento y la sangre de su corazón como tinta, para lanzar un grito desgarrador de advertencia a las altas autoridades del partido, para que eviten el “choque de trenes” con consecuencias catastróficas. Deslizarte raudo e insensible por la tangente no es tu estilo, porque le has dado el frente a conflictos que solo gladiadores podían enfrentar con gallardía, casi solo, y salir airoso. Por eso me espanta que te vayas por las ramas e ignores olímpicamente el meollo de la gran crisis partidaria. Hermano Roberto, por si no te habías dado cuenta, en el PLD coexisten dos partidos, cada uno con la mochila de sus tácticas políticas cargada en sus espaldas y solo una labor titánica, consciente, responsable y sensata hará posible enchiquerar las huestes huracanadas, que cual hordas enceguecidas pululan por doquier vociferando “no hay marcha atrás…” o “Danilo 4 años más…”
Ha sido Amarante, no solo maduro, sino también responsable cuando plantea la necesidad de que se depongan actitudes y se privilegie las enseñanzas de Juan Bosch, cuando nos inculcó en nuestra acción política y en nuestra vida diaria, que hay que servir al pueblo, poniendo los intereses generales por encima de los intereses particulares. El miembro del Comité Político ha llamado la atención sobre las ambiciones desmedidas de poder, que están colocándonos en la senda de la confrontación, ignorando, insensiblemente, que la conflagración tendrá como resultado la salida del PLD del poder, con consecuencias insospechadas, aunque deberían ser previsibles, viéndonos todos en el muro de Jeremías – aún con la sentencia machista de que lloraremos como mujeres lo que no supimos defender como hombres – . Serán estruendosos y tormentosos los ayees de lamentos, pero será muy tarde. Es increíble hermano mío la simpleza con la que damos un vistazo a la coyuntura, cada sector acotejando sus cálculos con matemática ingenua, con la horrible creencia de que en política dos y dos son cuatro, cuando tanto pueden ser seis como pudieran ser tres…
Al burlarte de que “los alfiles del presidente” no han obtenido un gran respaldo, desdeñas con malicia las grandes multitudes que ha movilizado Carlos Amarante por todo el país, al menos igualando o superando en muchos casos los mismos locales que el presidente Leonel Fernández ha frecuentado. Por tu vasta experiencia en temas electorales deberías saber que las mismas circunstancias que mantienen a Leonel en un 17% de preferencias electorales (Gallup Octubre 2018) son las que han impedido que las grandes manifestaciones realizadas por Amarante se reflejen en las encuestas. Para que disminuyas prudentemente tu entusiasmo, fíjate que la misma Gallup de octubre del 2018 coloca a los indecisos y sin candidato presidencial en el PLD, en un 40%, casi dos veces y media mayor que el posicionamiento con el que aparece tu candidato en las encuestas.
Has reclamado que Amarante envíe la misma carta al presidente Danilo Medina ignorando ex profeso que, primero, Medina en ningún momento ha hablado de
reelección; por el contrario, ha estimulado a todo el que aspire a que desarrolle su proyecto; y segundo, que en todo momento, en su carta, Amarante habla de su preocupación sobre la situación refiriéndose a ambos líderes. La crisis en el PLD la plantea desde la siguiente perspectiva: “He decidido enviarle esta misiva, convencido de que el Partido de la Liberación Dominicana se encuentra en la puerta de uno de sus momentos más difíciles en sus 45 años de historia. Usted, en su condición de expresidente y líder de un sector importante de la organización, es uno de los dos protagonistas que pudieren llevarnos a ese difícil momento.”
Es también insensato Roberto, acusar al Comité Político de irresponsable y de violador de la Constitución. En tu rol de gran jurista y funcionario electoral de vasta experiencia deberías saber que la misma Constitución de la República crea los mecanismos y procedimientos constitucionales para convocar a una Asamblea Revisora y modificar sus articulados. Mientras se respeten estos procedimientos es una aberración o una manipulación, hablar de violación constitucional, porque a ti no se te puede atribuir ignorancia en ese terreno.
Pero lo que más sorprende de tu escrito, amigo entrañable, es que evadas abordar el tema central de la carta de Amarante al presidente Leonel Fernández. Deberías ser tú, como lo es Amarante, protagonista de un proceso de renovación y cambio dentro de esa organización política, como en la sociedad. Es inconcebible que se quiera presentar como candidato del PLD al mismo compañero que llevamos al electorado en el Siglo pasado (1996) 24 años después, sin el más mínimo sonrojo. Ahí entra la parte de la ambición desmedida de poder. Fue el mismo presidente Fernández quien proclamó al PLD como una fabrica de presidentes, y eres tú, Roberto, materia prima de esa fábrica, almacenada en un rincón, sin esperanzas ciertas de lograr un espacio. Por eso proclama Amarante que cesen los aprestos para perpetuar el pasado y aventemos las velas hacia un futuro prominente y brillante, guiado por nuevos modelos partidarios, de esa eficiente fábrica de presidentes.
Pero ha planteado Amarante que, como en la ley de la física, toda acción trae consigo una reacción. Los aprestos anti históricos de llevar al compañero presidente Leonel Fernández como candidato, han apresurado los vientos huracanados de una reelección del presiente Danilo Medina, que está siendo presentada por sus seguidores, para protegerse de las pretensiones de la reelección diferida de Leonel, quien ya ha gobernado por doce (12) años y pretende regresar por ocho (8) más. ¿Cómo es posible que en la más poderosa institución política de República Dominicana – y quizás de América Latina– en 24 años sólo se hayan producido el modelo Leonel y el modelo Danilo, cuando en realidad, al menos cada ocho años deberíamos contar con un nuevo liderazgo?
Ahí radica el asunto. En la falta de una cultura democrática y la falta de definición institucional de la sucesión presidencial en el PLD. Es por eso que la juventud del partido reclama hasta desgañitarse que es necesaria una renovación que venga desde abajo hacia arriba, ya que desde arriba nunca se le ha querido dar ese paso. La democracia no solo puede ser buena cuando nos conviene. Es necesario hacer una cultura democrática de pluralidad y de auspiciar la renovación y la transformación democrática. Montar en un dinosaurio político la consigna provocadora de “no hay marcha atrás..:” es un desafío irrespetuoso a las más altas
instancias partidarias y un desconocimiento garrafal a la dialéctica de la historia. El verdadero sentido de esa proclama lo asumen las nuevas generaciones que avistando con precocidad el futuro, proclaman a voz en cuello “no hay marcha atrás… el futuro somos nosotros…” para dejar claro que no volverán al pasado y que hay mucho terreno por recorrer.
Está claro que se hace borrascoso el horizonte cuando se está obnubilado con los cargos a futuro que podrían conquistar. Bien asesorar no es factible cuando colocas de nuevo tus intereses particulares por encima de la razón y la conciencia. Desesperados como están por llegar al poder a como dé lugar, olvidan al partido y al pueblo y sus agendas particulares dominan los escenarios. Olvidan, olímpicamente, que nunca es bueno repartir la lisa, cuando aún no está segura. Olvidan, sí que lo olvidan, que hay una oposición aparentemente débil, que sentado en un palco de lujo, asiste al circo que le hemos montado, para que se froten las manos con lujuria, mientras nos ven despedazarnos sin control. Son ellos quienes – sin importarles la tendencia – saltarán sobre nuestros escombros, y pisotearan con fiereza y furor nuestras cenizas, para cerciorarse de que nunca más regresemos y así vengar 16 años de ausencia lapidaria, de sequía terrorífica, a la que nunca más querrán regresar.
Ha quedado claro que Amarante no actuaba parcializado, ni de mandadero, como infelizmente pretendes insinuar. Ha dirigido su proclama salvadora para los dos grandes líderes del PLD, cuando advierte que: “Después de 20 años de gobiernos del partido, sería inexplicable ante el país y las futuras generaciones, un enfrentamiento entre usted y el presidente Medina que, evidentemente, entrañaría consecuencias catastróficas para la organización, pero, fundamentalmente, para la estabilidad y desarrollo del país.”
Y ha dicho después, que si le escribe es porque está consciente de que todavía se puede evitar ese choque de trenes que tanto daño hace al partido y al país. Para decirle con sinceridad y amor a su partido que “sé que si usted no opta por la candidatura del partido los soplos reeleccionistas cesarán inmediatamente, como debe ser…”
Es el partido el que está en juego, y ése como instrumento de la historia, debe ser preservado, por encima de los liderazgos particulares.
Sabes que te escribo desde un montículo de admiración y respeto.
Freddy Aguasvivas
freddy.aguasvivas@hotmail.com
