Redacción Deportes.- El comisionado emérito de la NBA David Stern, fallecido este miércoles a los 77 años, dejó como herencia no solo la transformación del baloncesto profesional en una liga ejemplar como la estadounidense sino convertir a los nuevos jugadores en millonarios.
El pasado 17 de diciembre sufrió una hemorragia cerebral mientras se encontraba en un restaurante de Nueva York y estuvo en estado crítico hasta su muerte este primer día del nuevo año.
El exalero estrella de la NBA Charles Barkley se convirtió en el mayor defensor de la figura de Stern al destacar lo del dinero: «Todavía recuerdo cuando llegué a la NBA en 1984, cuando el salario promedio era de 200 mil dólares y ahora ya está en 7,7 millones de dólares».
«Los jóvenes no deben olvidar nunca que solo gracias a Stern les ha sido posible disfrutar de una realidad única» prosiguió Barkley, uno de los jugadores más polémicos y que más se enfrentó con Stern, lo que no le impidió halagarlo.
«Ahora es muy difícil poner en perspectiva, con palabras, todo lo que realmente hizo en favor de la NBA«, subrayó Barkley, actual comentarista de televisión para la cadena TNT. «Era un innovador, un gran hombre de negocios y sabía cómo lograr todos los objetivos que se marcaba».
Al describir sus experiencias personales con Stern y los problemas que vivió como profesional, Barkley admitió que siempre que era llamado a su oficina en Nueva York llegaba con miedo.
«Era de las cosas más incómodas que me tocó hacer», explicó a la cadena de televisión NBA. «Estar a solas con Stern en su oficina impresionaba porque de inmediato te decía que habías cometido un error», dijo.
Sin embargo, alabó la manera cómo Stern trataba a los jugadores, al decirles siempre que «cometiste un error, pero lo vamos a solucionar».
«Todos somos muy afortunados por las vidas que tenemos y todo el dinero que ganamos», reiteró Barkley. «Tenemos una deuda con David Stern, un hombre increíble. Perdimos a una leyenda».
Stern nunca pudo abstraerse del todo de las acusaciones de supuestas conspiraciones y de estar al borde de la ley, así como de tener el control sobre los árbitros para determinados partidos decisivos de las finales, pero nadie pudo dejarlo en evidencia.
Era un visionario y un negociador, un tirano y un revolucionario con el que se podía estar o no de acuerdo, pero los resultados económicos siempre le dieron la razón.
Stern impuso siempre un estilo de profesional que le llevaba a enfrentarse con todo lo que le podía suponer un obstáculo en su meta de desarrollar los objetivos que se había establecido.
De ahí que se enfrentara a todos: a los propietarios, a los gerentes generales, entrenadores, jugadores, árbitros, periodistas, agentes de jugadores y socios de televisión, ante los que casi nunca perdió en sus duelos.
Desde la oficina de la liga, en Nueva York, Stern fue un maestro en la comercialización de la imagen de jugadores como Johnson y Bird para la expansión de la liga en los Estados Unidos en los 80, y aprovechó a Jordan y al Dream Team Olímpico de Barcelona 92 para globalizar el baloncesto de la NBA en la de los 90.
Nadie podía hacerle frente en las reuniones que mantenía con los distintos sectores de la liga, no tenía reparos en sus formas, y siempre dejaba claro que el único que al final iba a tener la última palabra sería él, sin que nadie pudiese cuestionar sus decisiones.
La imagen más dura de Stern se mostró durante la temporada del 2011 cuando se inició una huelga parcial. Tras conseguir que se reiniciara la competición con el Partido de las Estrellas, disputado en Chicago, el excomisionado de la NBA fue categórico al decirles a los jugadores que estaba dispuesto a acabar con todos aquellos que impidiesen que la competición siguiese adelante.
Otro de los discípulos del fallecido, Gary Bettman, su mano derecha en los primeros años al frente de la NBA y actual comisionado de la Liga Nacional de Hockey sobre Hielo (NHL), expresó: «A su lado no podía haber nada más que excelencia y de ahí que yo pude llegar al puesto que ocupo en la actualidad. Sin sus enseñanzas no hubiese sido posible».
«Con él no había más que progresión, pero además era una gran persona que sabía cómo sacar lo mejor de cada profesional», subrayó, para confirmar que «a la vez entendía cómo hacer el negocio».
Por su parte, el comisionado de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), Roger Goodell, definió a Stern como una «fuerza impulsora» en los deportes durante décadas, que «ayudó a la NBA a alcanzar lo más alto en el mundo entero».
La comisionada de la Liga Femenina (WNBA), Cathy Engelbert, dijo a su vez que la visión de Stern para darle el papel que se merece la mujer dentro del deporte fue la de un pionero que se adelantó a los tiempos, por lo que le estaban «eternamente» agradecidas con la fundación de su liga.
«Su compromiso con el deporte femenino fue completo y se adelantó a los tiempos al darle oportunidades a las jóvenes que soñaban con jugar al baloncesto profesional», subrayó.
Mientras que el sindicato de jugadores, por medio de su directora ejecutiva Michele Roberts, elogió también la gran aportación que Stern hizo con su labor en favor de que los jugadores participasen en los beneficios de todo el gran desarrollo que se generó dentro de la NBA bajo su liderazgo.
«Estaremos siempre agradecidos por la manera como trató a los jugadores y buscó conseguir lo mejor tanto en su desarrollo deportivo como personal, mientras que los integró por completo en el negocio de la NBA«, agregó Roberts. EFE via Acentro.com.do
