Santiago, República Dominicana – La construcción del monorriel en Santiago, uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del país, ha desatado una ola de críticas por parte de ciudadanos, urbanistas y expertos en movilidad. Según denuncias, el proyecto carece de una planificación adecuada para abordar los desafíos que representa para el tránsito vehicular de la ciudad.
El monorriel, diseñado para aliviar el congestionado transporte público y conectar diversos puntos estratégicos de Santiago, ha generado caos en las principales avenidas donde se llevan a cabo las obras. Residentes y comerciantes han señalado que los desvíos improvisados, la falta de señalización adecuada y la disminución de carriles han intensificado los embotellamientos en horas pico, afectando tanto la economía local como la calidad de vida de los habitantes.
Expertos alertan sobre el impacto urbano
Urbanistas han señalado que la construcción del monorriel parece centrarse más en completar el proyecto en tiempo récord que en integrar soluciones sostenibles para la movilidad de la ciudad. «Es una obra importante, pero carece de un enfoque integral. Se debió haber realizado un estudio más profundo sobre su impacto en el tránsito, además de crear rutas alternativas efectivas antes de iniciar los trabajos», comentó el ingeniero de tránsito José Ramírez.
Comerciantes y ciudadanos exigen soluciones
Pequeños negocios en zonas afectadas por la construcción también han levantado la voz, argumentando que la reducción de clientes debido al acceso limitado está poniendo en riesgo su sostenibilidad. Mientras tanto, ciudadanos critican la falta de comunicación de las autoridades respecto a los planes a largo plazo para mitigar el caos vial.
El gobierno local ha respondido señalando que el proyecto es una solución a largo plazo para los problemas de transporte de Santiago, pero no han detallado medidas inmediatas para reducir el impacto negativo durante su construcción.
La construcción del monorriel, aunque vista por muchos como un paso hacia la modernización, ha puesto en evidencia la necesidad de priorizar una planificación urbana integral que tome en cuenta no solo la infraestructura, sino también la movilidad y el bienestar de los ciudadanos.
