Santiago de los Caballeros enfrenta un panorama desalentador en materia de tránsito y movilidad urbana. La combinación de calles en deplorable estado, una gestión municipal ineficiente, y los trabajos mal coordinados de CORAASAN han sumido a la ciudad en un caos que afecta a miles de ciudadanos diariamente.
Calles Deterioradas y Obras Eternas
Las principales avenidas y calles de la ciudad presentan enormes baches y deterioro general, lo que no solo retrasa el flujo vehicular sino que también pone en riesgo la seguridad de conductores y peatones. A esto se suman las interminables excavaciones realizadas por CORAASAN, muchas de las cuales quedan abandonadas o sin un adecuado cierre, convirtiéndose en trampas peligrosas y obstáculos que empeoran el tránsito.
Gestión Municipal en la Mira
La alcaldía ha sido objeto de críticas por parte de residentes y sectores empresariales que exigen soluciones inmediatas. La falta de planificación y coordinación entre las autoridades locales y CORAASAN ha provocado retrasos en la reparación de las vías. Además, los proyectos anunciados para mejorar la infraestructura vial parecen quedarse en promesas, dejando a los ciudadanos frustrados y sin respuestas claras.
Impacto en la Economía y Calidad de Vida
El caos en el tránsito no solo afecta la movilidad, sino también la economía local, ya que retrasos en las entregas y dificultad para acceder a negocios han perjudicado a pequeños comerciantes. Asimismo, los constantes embotellamientos incrementan los niveles de estrés de la población, reduciendo su calidad de vida y aumentando los gastos de mantenimiento de vehículos por las malas condiciones de las calles.
Exigen Soluciones Inmediatas
Organizaciones sociales y ciudadanos han alzado su voz, exigiendo a las autoridades municipales y a CORAASAN que prioricen la reparación de las vías y coordinen mejor los trabajos en las calles. De lo contrario, advierten, la situación seguirá escalando hasta convertirse en una crisis de mayores proporciones.
Mientras tanto, los santiagueros continúan lidiando con el caos diario, esperando que las promesas de cambio se conviertan en acciones concretas y efectivas.
