En los últimos meses, Deligne Ascención, actual Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), ha sido objeto de fuertes cuestionamientos debido al deterioro visible de la infraestructura vial y la falta de respuesta efectiva ante problemas críticos que afectan al país. Sectores sociales, políticos y ciudadanos han manifestado su descontento, posicionándolo como uno de los funcionarios peor valorados del gabinete actual.
Entre las principales quejas se encuentran el estado deplorable de las carreteras, retrasos en la ejecución de proyectos de infraestructura prometidos y la falta de transparencia en la asignación de contratos. Asimismo, el manejo inadecuado ante situaciones de emergencia, como inundaciones y deslizamientos, ha generado indignación entre los afectados.
Las redes sociales han amplificado las críticas, convirtiendo el tema en un debate nacional. Usuarios señalan que muchas obras anunciadas por el Ministerio quedan inconclusas o avanzan a un ritmo extremadamente lento. Además, líderes empresariales y comunitarios han denunciado la falta de planificación estratégica en las intervenciones del MOPC, lo que ha generado pérdidas económicas significativas.
En contraste, el Ministro Ascención ha defendido su gestión argumentando que su equipo trabaja arduamente en proyectos ambiciosos que demandan tiempo y recursos. Sin embargo, para muchos, estas declaraciones no son suficientes ante la percepción de abandono que reina en diversas comunidades del país.
Analistas advierten que la situación podría tener un impacto político significativo en la imagen del Gobierno actual, ya que la infraestructura y el mantenimiento vial son áreas clave para el desarrollo económico y social. Mientras tanto,
