En un incidente que ha generado gran indignación en la comunidad de Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, el sacerdote Johnny Durán, de la Iglesia Santo Cura de Ars, denunció que militares y policías agredieron y dispararon contra personas desarmadas durante las protestas en contra de las operaciones de la minera Barrick Gold.
El hecho ocurrió mientras la comunidad exigía mejores condiciones de vida y una mayor transparencia en las acciones de la empresa minera. Según el padre Durán, las fuerzas del orden actuaron con violencia indiscriminada, dejando varios heridos, incluyendo al propio sacerdote, quien resultó con el rostro ensangrentado.
«Esto es inaceptable. Las autoridades, en lugar de escuchar a su pueblo, lo reprimen bajo las órdenes de Barrick Gold. El presidente Luis Abinader debe asumir la responsabilidad de esta barbarie», expresó Durán visiblemente afectado.
El sacerdote también destacó que la comunidad se manifestaba pacíficamente, pero las autoridades no mostraron disposición al diálogo y respondieron con una fuerte represión. Hasta el momento, se reportan al menos siete personas heridas.
La situación ha encendido el debate sobre el manejo de las protestas ciudadanas y la influencia de empresas multinacionales como Barrick Gold en las decisiones gubernamentales. Organizaciones de derechos humanos han comenzado a investigar los hechos, mientras se multiplican los llamados a una solución pacífica y justa para los afectados.
Este caso plantea nuevamente la tensión entre las comunidades locales y los intereses económicos en torno a los recursos naturales del país, un tema que continúa siendo motivo de conflicto en República Dominicana.
