El 7 de marzo de 2025, Carolina del Sur llevó a cabo la ejecución de Brad Sigmon, de 67 años, mediante un pelotón de fusilamiento, marcando la primera vez en 15 años que este método se utiliza en Estados Unidos. Sigmon fue condenado por el asesinato en 2001 de los padres de su exnovia en el condado de Greenville. Optó por el pelotón de fusilamiento debido a preocupaciones sobre el sufrimiento asociado con la silla eléctrica y la inyección letal.
La ejecución se llevó a cabo en la Institución Correccional Broad River en Columbia, donde Sigmon fue atado a una silla, se le colocó una capucha sobre la cabeza y una diana sobre el corazón. Tres empleados voluntarios del Departamento de Correcciones de Carolina del Sur le dispararon desde una distancia de 15 pies (aproximadamente 4,6 metros). Sigmon fue declarado muerto a las 6:08 p.m.
En sus últimas palabras, Sigmon, quien se había convertido en un cristiano devoto y mostraba remordimiento, hizo un llamado para abolir la pena de muerte. A pesar de las protestas y las peticiones de clemencia, el gobernador Henry McMaster negó la conmutación de su sentencia.
La implementación del pelotón de fusilamiento en Carolina del Sur se produjo después de que el estado enfrentara dificultades para obtener los fármacos necesarios para las inyecciones letales, lo que llevó a la aprobación de una ley en 2021 que permitía este método de ejecución. Antes de esta ejecución, solo tres reclusos en Estados Unidos habían sido ejecutados por fusilamiento desde 1976, todos ellos en Utah, siendo el último caso en 2010.
Este caso ha reavivado el debate sobre la pena de muerte y los métodos utilizados en las ejecuciones en Estados Unidos.
