En los últimos meses, diversas comunidades de la provincia Sánchez Ramírez, especialmente en Cotuí, han intensificado sus protestas contra la minera canadiense Barrick Gold. Estas manifestaciones surgen en respuesta a preocupaciones relacionadas con daños ambientales, tala de árboles y la construcción de una nueva presa de colas en la zona de Las Tres Bocas.
Los habitantes de comunidades como El Naranjo, Higo, El Rayo, Arroyo Vuelta, Lajas y Las Tres Bocas han expresado su descontento debido a las propuestas de reubicación que consideran injustas y a las compensaciones económicas ofrecidas por sus tierras y cultivos, especialmente el cacao, que es fundamental para la economía local. Denuncian que las ofertas de la empresa no reflejan el valor real de sus propiedades y medios de subsistencia.
Además, las comunidades afectadas señalan que desde el inicio de las operaciones de Barrick Gold en 2013, han enfrentado problemas como la contaminación de fuentes de agua, afectaciones en la salud de los residentes y la pérdida de biodiversidad debido a la deforestación. Informes indican que más del 85% de los residentes padecen enfermedades de la piel y más del 60% sufren infecciones respiratorias, atribuidas a los productos químicos utilizados en la extracción minera.
Las protestas han sido constantes y, en ocasiones, han derivado en enfrentamientos. Los manifestantes exigen una reubicación justa, compensaciones adecuadas y la paralización de proyectos que consideran perjudiciales para su entorno y modo de vida. A pesar de las promesas de la empresa de operar bajo estándares internacionales, la desconfianza y el rechazo persisten entre los comunitarios, quienes temen por su futuro y el de las generaciones venideras.
Este conflicto refleja la complejidad de equilibrar las actividades extractivas con la protección del medio ambiente y los derechos de las comunidades locales, resaltando la necesidad de soluciones que prioricen el bienestar de las poblaciones afectadas.
