Camarasa (Lleida), 22 de julio de 2025 – Dos jóvenes dominicanos, de 22 y 24 años y residentes en L’Hospitalet de Llobregat, fallecieron al ahogarse tras ingresar a una zona del río Segre conocida como “la Platgeta”, que estaba claramente señalizada como peligrosa debido a la presencia de un fuerte remolino .
Según el jefe de intervención de los Bomberos de la Generalitat, Jordi Martínez, el área donde ocurrieron los hechos estaba señalizada con carteles, cuerdas y boyas que delimitan una zona segura. A pesar de ello, los jóvenes cruzaron la línea de advertencia y quedaron atrapados por la corriente en un remolino conocido por causar accidentes mortales cada verano .
La búsqueda comenzó la noche del lunes, cuando se activó el dispositivo de rescate tras la desaparición de los dos bañistas. Participaron unos 75 efectivos, incluyendo bomberos, buzos, drones y embarcaciones. Los cuerpos fueron hallados durante la mañana del martes: uno a unos 80 m y el otro a aproximadamente 100 m del punto de desaparición, cerca de un puente de piedra .
La alcaldesa de Camarasa, Elisabet Lizaso, subrayó que aunque el baño en el río está permitido, el punto mortífero está bien delimitado y se refuerza anualmente con señalización visible. A su juicio, el riesgo aumenta cuando el caudal del río se eleva por lluvias recientes, lo que hace que muchas personas se confíen y terminen en situaciones extremas .
Las autoridades han enfatizado la necesidad de extremar la prudencia y respetar las zonas delimitadas. Destacan que estos accidentes, aunque prevenibles, continúan ocurriendo a pesar de las medidas de seguridad implementadas cada temporada estival .
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⛔ Datos destacados
📌 La zona de la tragedia está señalizada con carteles visibles, cuerdas y boyas para advertir del remolino letal.
🌊 El remolino ha causado más víctimas en años anteriores, lo que convierte el sector en un “punto negro” de ahogamientos recurrentes.
🚨 El dispositivo de rescate involucró más de 75 efectivos, incluyendo drones y buzos especializados.
⚠️ Autoridades locales y Bomberos insisten: la zona peligrosa está claramente delimitada, pero el riesgo persiste cada verano.
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