Por : Charles Albino
La iniciativa «Plásticos por Útiles Escolares» revela una profunda desconexión con las necesidades reales de los ciudadanos y el legado de políticas sociales que sí funcionaron. Es un retroceso populista frente a un modelo que ya había demostrado su efectividad.
Durante el gobierno de Danilo Medina, la inversión del 4% del PIB en educación permitió un avance significativo. Dentro de ese modelo, se implementó un programa para proveer útiles escolares y mochilas de forma digna y sin traumas a los niños de escasos recursos. Estos materiales eran entregados directamente en las escuelas, a los padres y madres, en un periodo de tiempo organizado, eliminando la necesidad de que las familias se expusieran a filas interminables y a condiciones de espera humillantes.
Este sistema integraba a la comunidad educativa y aseguraba que la ayuda llegara a quienes de verdad la necesitaban, sin convertir la necesidad en un espectáculo.
Hoy, la actual actividad de canje de plástico no es una solución, es un acto de populismo tercermundista. Quienes hoy promueven este circo degradante son los mismos que, en el pasado, criticaron la inversión social y la entrega de útiles escolares. Es un claro ejemplo de cómo la politiquería se impone sobre la gestión pública eficiente.
La verdadera educación no se promueve con un evento anual que explota la vulnerabilidad de las familias. La verdadera educación exige una inversión continua y sostenida, manteniendo y aumentando el 4% del PIB, como lo demanda la sociedad. Es un derecho, no una mercancía que se canjea por plástico en una fila.
Propuesta: Reafirmar el compromiso educativo con un enfoque integral y sostenible
En lugar de espectáculos puntuales, es urgente que las autoridades retomen un enfoque de política pública serio y de largo plazo.
1. Retomar el programa de entrega de útiles en las escuelas: Volver al modelo digno que ya existía, coordinado a través del Ministerio de Educación, garantizando que cada estudiante de escasos recursos tenga sus materiales básicos sin tener que someter a sus familias a la humillación pública.
2. Fortalecer la inversión del 4% del PIB: El gobierno central debe reafirmar su compromiso con la educación. Desmantelar o reducir esta inversión sería un golpe directo al futuro del país. Se deben asignar más recursos para mejorar la infraestructura escolar, la formación docente y los programas de alimentación.
3. Implementar un programa de reciclaje permanente y descentralizado: Para abordar el problema del plástico, la Alcaldía debería crear una red de puntos de acopio en toda la ciudad. Estos puntos no estarían vinculados a la necesidad escolar, sino a un sistema de bonos o incentivos que los ciudadanos podrían usar para distintos beneficios. Esto fomenta una cultura de reciclaje real y no una actividad esporádica y traumática.
Es hora de dejar atrás el populismo y las soluciones a corto plazo. La educación es el pilar de una nación y debe ser tratada con la seriedad y la inversión que merece. El futuro de los niños no puede ser moneda de cambio en un evento público.
