Por : Hector Olivo
Es una gran verdad que las alteraciones en el clima, fenómeno identificado como cambio climático, han variado los esquemas de generación de lluvias en nuestro país.
Es cierto que tanto el Instituto de Meteorología (INDOMET), como el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) alertaron en diferentes escalas la ocurrencia de aguaceros.
Los meteorólogos y el propio INDOMET oficializaron la presencia de un Sistema Convectivo , caracterizado por tormentas eléctricas y precipitaciones intensas, actividad eléctrica y vientos fuertes durante horas.
Todas son explicaciones válidas de estos torrenciales que ahora se repiten con mayor frecuencia, dejando a la población en estado de pánico.
La diferencia de este fenómeno al inicio de abril, con los dos de noviembre es que, por suceder en horas de la madrugada, no ocurrieron aquellos infernales taponamientos vehiculares que en los dos casos de noviembre ocasionaron muertes, como conoce la población.
La capital tiene puntos críticos para las inundaciones, que las autoridades se encargaron de recordar con avisos preventivos, pero llamó poderosamente la atención las inundaciones en la autopista Duarte a la entrada o salida de la ciudad capital.
Esos ríos sobre el asfalto no se conocían, lo que hace entender algunas fallas en la ampliación de la vía y, por qué no decirlo, en la infraestructura del Metro de Santo Domingo que va a Los Alcarrizos.
Sin ser especialista me atrevo como ciudadano a sugerir a las autoridades y a los ayuntamientos del Distrito Nacional y del Municipio Santo Domingo Oeste, que revisen los desagües de ese trayecto.
Suscribo las afirmaciones del arquitecto Alejandro Montàs, un gran conocedor del tema en su calidad de urbanista y porque además tiene la experiencia de haber dirigido por varios años la CAASD y ser el precursor del saneamiento de muchas cañadas
Montàs atribuyó el colapso del drenaje registrado el miércoles 8 de abril a diferentes factores entre los que incluyó: Insuficiencia de la capacidad hidráulica de imbornales y colectores pluviales, falta de mantenimiento preventivo en redes de alcantarillado pluvial, obstrucción por residuos sólidos y sedimentos, ocupación irregular de zonas inundables y márgenes de cañadas, incremento de la impermeabilización del suelo urbano sin redimensionamiento del sistema.
También la expansión vertical de la ciudad sin adecuación de las redes sanitarias y pluviales, que ha generado una sobrecarga en las infraestructuras existentes, diseñadas para condiciones demográficas y caudales muy inferiores a los actuales.
Tienen ahí las autoridades un diagnóstico para trabajar en la corrección del colapso del drenaje pluvial en el Gran Santo Domingo y tratar de evitar más daños y preocupaciones ciudadanas
