Tres años y 12 pruebas después de que Starship asombrara al mundo en su primer vuelo, Elon Musk por fin ha presentado en sociedad un modelo de su megacohete destinado a realizar viajes espaciales. Su lanzamiento ha tenido lugar este viernes desde la base Starbase (en el sur de Texas, EE UU), cuando eran las 00.30 del sábado en la España peninsular. Con la tercera generación de su lanzadera espacial, la más grande y potente jamás construida, el hombre más rico del mundo y su compañía SpaceX pretenden sumarse a la carrera para volver a aterrizar en la Luna, que disputan Estados Unidos y China. Sin embargo, hoy por hoy, Starship todavía no está listo para participar en la misión Artemis 3, un ensayo que la NASA pretende realizar en 2027 sin ni siquiera salir de una órbita terrestre baja.
Tras ser aplazado un día por ciertas complicaciones el jueves, el vuelo número 12 de un cohete Starship ha sido una prueba bastante conservadora, que se ha completado sin grandes sobresaltos pero con algunos fallos en los motores. El objetivo era realizar un viaje suborbital que concluyera posándose suavemente en el océano, una maniobra que se logró por primera vez en el tercer vuelo de prueba. Esta vez, SpaceX no ha intentado nuevos hitos más allá de estrenar nuevos modelos tanto de la parte inferior (el propulsor, llamado Super Heavy, con 33 motores) como de la superior (la nave, llamada Ship, con seis motores). Juntos forman un conjunto que por primera vez en la historia de la exploración espacial alcanza los 124 metros de altura, ligeramente más que el modelo anterior de la lanzadera.
La principal novedad es que ambos componentes de Starship llevan ahora la tercera versión de los motores Raptor, que se han vuelto a rediseñar para hacerlos más potentes y simplificar su funcionamiento y fabricación. Sin embargo, en este vuelo de estreno, durante el ascenso al espacio se apagaron dos motores: uno en el propulsor y otro en la nave. Además, cuando el Super Heavy regresaba a la Tierra, sus flamantes Raptor versión 3 no se encendieron correctamente y en vez de un amerizaje suave sobre el golfo de México, el gigantesco propulsor se estrelló contra el mar.
En cuanto a la parte superior, la nave Ship, la pérdida de uno de sus seis motores durante la salida al espacio no impidió su amerizaje suave en el océano Índico tras poco más de una hora de vuelo. Pero su trayectoria suborbital no fue exactamente la planeada y, ante ese fallo, SpaceX renunció a reencender alguno de sus motores en el espacio. Ese era uno de los hitos más avanzados de esta prueba. Sin ese reencendido en el espacio, los Starship no pueden tener ninguna utilidad práctica: no son capaces ni de colocar satélites en órbita —durante el vuelo de este sábado sí se simuló la suelta de satélites, con un dispensador que recuerda al de los caramelos Pez— ni tampoco de iniciar un viaje a la Luna o a Marte.
La empresa espacial de Musk también ha renovado por completo la plataforma de lanzamiento de los Starship. Y en el tercer modelo de este cohete hay también numerosos cambios en los sistemas internos por los que fluye el combustible, buscando más eficiencia y también más seguridad en caso de que surjan problemas. Se trataba de evitar lo que sucedió a principios de 2025, cuando SpaceX estrenó la segunda generación de Starship: tres vuelos de prueba consecutivos terminaron con la explosión de la nave Ship, debido a que sus fallos se fueron propagando por sus diferentes compartimentos. Esas explosiones provocaron la caída de restos en el mar Caribe y obligaron desviar aviones en la zona afectada.
Con el objetivo de esta vez estrenar sin grandes incidentes su nuevo modelo de Starship, en su decimosegundo vuelo de prueba SpaceX no ha intentado tampoco capturar con una pinza robótica el propulsor a su regreso a la base de lanzamiento, algo imprescindible para que la nave sea reutilizable. Esa sofisticada maniobra de cazar al vuelo el Super Heavy fue el mayor hito hasta ahora —logrado en octubre de 2024, en el quinto vuelo de prueba— en todo el desarrollo del megacohete de Musk, que está siendo mucho más lento e irregular de lo que él anunció tras aquel éxito. Entonces, el magnate tecnológico prometió que en 2026 mandaría su primera flotilla de Starships hacia Marte.
Sin embargo, en 2025 el segundo modelo de Starship no logró ningún avance, su mayor éxito fue completar dos de sus cinco vuelos sin explotar. Además, aunque el objetivo de Elon Musk es hacer volar un Starship cada uno o dos meses, entre la anterior de esas pruebas y la de hoy han transcurrido más de siete meses, en los que se han sucedido retrasos y problemas —durante los ensayos previos en tierra— como la pérdida del propulsor Super Heavy que estaba destinado a volar. Y tras la prueba de este sábado, la nave estrella de Musk sigue siendo incapaz de alcanzar una órbita terrestre baja —que es el primer paso para cualquier viaje espacial— y, sin que SpaceX haya hecho público un cronograma de mejoras, es difícil saber cuántos años más necesitará Musk para tener lista su nave Ship para que los astronautas de la NASA puedan aterrizar con ella en la Luna. Por delante le restan muchos más hitos que los que ha cumplido en los ya tres años de pruebas.
