El equipo de ingenieros y especialistas contratado por la defensa de Antonio Espaillat aseguró que los expertos designados por el gobierno para investigar el colapso de la discoteca Jet Set incurrieron en múltiples errores técnicos, inconsistencias estructurales y contradicciones científicas que, según afirman, invalidan la tesis oficial sobre la causa del desplome ocurrido el 8 de abril de 2025.
En un extenso informe pericial, la defensa sostiene que los técnicos gubernamentales sobreestimaron las cargas del techo, utilizaron medidas incorrectas en sus modelos computacionales, ignoraron elementos estructurales clave, emplearon propiedades mecánicas distintas a las obtenidas en laboratorio y llegaron a conclusiones “físicamente imposibles”. Según los peritos privados, la investigación oficial se apoyó en simulaciones y modelos ETABS que no representaban correctamente la estructura real del Jet Set, provocando una interpretación errónea de las causas del colapso.
Uno de los principales cuestionamientos del informe se centra en el modelo estructural utilizado por los expertos del gobierno. La defensa afirma que el análisis computacional elaborado con el programa ETABS utilizó un espaciamiento incorrecto entre las vigas del extremo sur del edificio, aumentando artificialmente las cargas sobre las vigas H y J, señaladas por el gobierno como las que iniciaron el colapso.
De acuerdo con el peritaje, mientras los planos de ONESVIE establecían una separación real de 1.8 metros entre vigas, el modelo ETABS utilizó un ancho tributario de 2.18 metros. Esa diferencia habría provocado una sobreestimación de aproximadamente un 20 % en la carga estructural soportada por las vigas cuestionadas. La defensa sostiene que, al corregir ese error geométrico, la relación demanda-capacidad de las vigas bajaría a 1.0 o incluso menos, eliminando la supuesta “sobrecarga” señalada por el gobierno.
El documento también asegura que el modelo oficial tenía una viga menos de las existentes en la estructura real. Mientras los planos originales mostraban 15 vigas interiores postensadas, el modelo ETABS solo representó 14, alterando nuevamente la distribución de cargas en el techo.
Otro de los puntos más relevantes planteados por la defensa es que los expertos gubernamentales ignoraron la existencia de un diafragma estructural postensado ubicado en el centro del vano de las vigas. Según explican los ingenieros privados, este elemento de concreto reforzado conectaba físicamente las vigas y permitía redistribuir las cargas entre ellas.
La defensa sostiene que el gobierno trató erróneamente ese componente como un simple elemento metálico y lo excluyó completamente de sus análisis estructurales. Como consecuencia, el modelo ETABS asumió que las vigas podían deformarse de manera independiente, cuando en realidad estaban interconectadas. Según el informe, esto provocó que el gobierno subestimara la capacidad real de redistribución de cargas del techo y llegara a una teoría de colapso progresivo que consideran imposible desde el punto de vista estructural.
Los peritos de la defensa también acusaron al gobierno de exagerar significativamente el peso de los tinacos instalados sobre el techo. El informe sostiene que los expertos oficiales multiplicaron por cinco la carga real de los tanques de agua y colocaron incorrectamente ese peso sobre las vigas H y J.
Según el análisis, los cuatro tanques de agua existentes pesaban en conjunto aproximadamente 7.7 toneladas-fuerza, pero el modelo ETABS aplicó más de 39 toneladas-fuerza distribuidas sobre el techo. De esas cargas, alrededor de 26 toneladas fueron colocadas directamente sobre las vigas señaladas como críticas. La defensa afirma que este error amplificó artificialmente la demanda estructural y distorsionó completamente las conclusiones oficiales.
El informe también cuestiona los cálculos realizados sobre las capas de “finos” colocadas sobre el techo. Los expertos privados sostienen que ONESVIE determinó mediante pruebas de laboratorio que el peso promedio de esos materiales era de 1.89 tonf/m³, pero el gobierno utilizó un valor superior de 2.1 tonf/m³ en sus simulaciones y cálculos manuales.
Aunque la diferencia aparenta ser pequeña, la defensa afirma que al aplicarse sobre toda la estructura generó nuevamente una sobreestimación de las cargas que afectó directamente los resultados del modelo ETABS.
Otro de los cuestionamientos más severos del informe se relaciona con las contradicciones internas entre los distintos análisis realizados por el propio gobierno. La defensa asegura que los cálculos manuales, el modelo ETABS y el análisis de colapso progresivo ELS utilizaron geometrías, cargas, propiedades de materiales y supuestos completamente distintos entre sí.
Según explican, el análisis ELS asumía que algunos elementos estructurales estaban debilitados por deterioro progresivo antes del colapso, mientras que el modelo ETABS y los cálculos manuales trataban las vigas como estructuras intactas. Para los peritos privados, eso demuestra que los expertos oficiales modificaron el análisis ELS para obtener el resultado deseado.
La defensa destaca además que el propio informe gubernamental reconocía que la corrosión observada en los alambres y vigas no reducía significativamente la resistencia estructural, lo que contradice la necesidad de “predebilitar” elementos dentro del análisis ELS para lograr el colapso simulado.
Otro aspecto criticado es el uso de propiedades mecánicas distintas a las obtenidas en pruebas reales de laboratorio. Según la defensa, las simulaciones oficiales utilizaron curvas de deformación que hacían parecer que los alambres postensados se rompían con apenas 1.5 % de elongación, cuando las pruebas reales realizadas por el propio gobierno mostraban que esos cables podían soportar deformaciones superiores al 4.5 %.
Los expertos privados concluyen que el modelo oficial presentó a los tendones como mucho más frágiles de lo que realmente eran, facilitando artificialmente el colapso dentro de las simulaciones computacionales.
El informe también señala inconsistencias entre los cálculos manuales y el modelo ETABS respecto al peso de luminarias, finos, equipos y cargas de aire acondicionado. En algunos casos, aseguran, las cargas utilizadas en ETABS eran muy superiores a las de los cálculos manuales y, en otros, completamente incompatibles entre sí.
Uno de los argumentos más contundentes de la defensa es que la teoría del gobierno desafía principios básicos de la ingeniería estructural. Los peritos cuestionan específicamente la relación demanda-capacidad de 1.2 atribuida a las vigas H y J.
“El gobierno sostiene que las vigas soportaban un 20 % más carga de la que podían resistir durante años. Eso es físicamente imposible”, señala el informe. Los expertos privados argumentan que si una viga puede soportar 10 toneladas, no puede permanecer estable soportando 12 durante décadas sin fallar mucho antes.
La defensa afirma además que, según el propio modelo gubernamental, las vigas ya habrían estado sobrecargadas desde antes de 2017 e incluso desde décadas anteriores, lo que consideran incompatible con la permanencia en pie de la estructura durante tantos años.
El informe también destaca la ausencia de evidencia visual de daños graves en las fotografías de remodelación tomadas en 2015. Según los peritos privados, si las vigas realmente estuvieran tan sobrecargadas como plantea el gobierno, debieron presentar grietas severas y deformaciones visibles durante esa remodelación, algo que no fue documentado por el ingeniero que supervisó los trabajos.
Finalmente, la defensa sostiene que las deformaciones reales observadas en las vigas sobrevivientes eran muy superiores a las predichas por el modelo ETABS, lo que para ellos demuestra que el verdadero problema era un deterioro progresivo acumulado y no una sobrecarga repentina por peso añadido recientemente.
