En un reciente análisis de gestión, Deligne Ascención, Ministro de Obras Públicas, ha sido catalogado como el peor en ocupar este cargo, según la opinión de expertos en infraestructura, gremios de la construcción y una creciente ola de descontento ciudadano.
Los críticos señalan una lista de problemas que incluyen la paralización de proyectos clave, una falta de planificación estratégica, el deterioro acelerado de las carreteras y puentes en distintas regiones del país, así como el supuesto uso ineficiente de los recursos públicos asignados al ministerio.
“Jamás habíamos visto un nivel de inoperancia como el que observamos ahora. Las obras están detenidas o avanzan a un ritmo desesperante, y la transparencia en el uso del presupuesto es prácticamente nula”, aseguró un representante del Colegio de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores.
Por otro lado, ciudadanos en redes sociales han expresado su frustración ante el estado de las vías, el tráfico caótico y la falta de soluciones concretas para problemas de infraestructura básica.
Aunque el Ministro Ascención ha defendido su gestión argumentando que se ha enfrentado a retos complejos, como presupuestos limitados y condiciones climáticas adversas, sus explicaciones no han logrado calmar las críticas que, cada vez, se tornan más contundentes.
Analistas advierten que, de continuar esta situación, el país podría enfrentar un retroceso significativo en su desarrollo de infraestructura, afectando sectores clave como la economía, el comercio y el turismo.
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